Ángeles que enseñan..

por Fefi

Recientemente, estoy trabajando en una comunidad especializada en hospedar una población de adultos en los años donde se consideran estudiantes de la Universidad, entre los 18 a 25 años de edad. Los estudiantes viven y estudian en la comunidad. Aunque no acumulan créditos como otras universidades, en vez, coleccionan experiencias y habilidades que los ayuda a obtener un futuro en donde puedan llegar hacer más independientes y en como manejan su modo de vida.

Luego de graduarse del programa, algunos graduandos, se convierten en residentes y participan en diferentes talleres. Hay varios talleres, como servicios a la comunidad donde recogen el reciclaje y la basura de los hogares, textiles, donde tejen y producen productos de sus propias fabricas, hay también trabajos en la cocina y también en el huerto.

Mi trabajo, como voluntaria, es uno que se describe mejor “como un apoyo” a esos residentes o estudiante quienes lo requieran. Por ejemplo, durante la mañana, yo soy parte del grupo que está en la cocina. En este taller, nosotros cocinamos cenas a los hogares de la comunidad, a veces hacemos pasta desde cero. Mesclando la masa,  sobándola y laminándola hasta que quede finita para cortar en forma de fideos. Mientras hacemos estos diferentes proyectos, yo y la supervisora del taller, tratamos de que los residentes o estudiantes participen en los talleres y hagan lo más posible de cada proyecto. Mano sobre mano, ayudándolos a que aprendan viendo y luego practicando.

Nuestra divisa es simple, no es cuanto o que tan rápido terminemos el proyecto, sino que mucho ellos pueden hacer solos. Si el proyecto se toma una semana, pues los apoyaremos por esa semana hasta que ellos se sientan orgullosos de su trabajo.

Lo que he aprendido en este trabajo es lo impresionante que es ver a los estudiantes/residentes haciendo el trabajo solos y sin problema. Me he dado cuenta, que no importa lo mucho que he estado alrededor de otras personas con necesidades especiales, ni que hasta he crecido con mi hermano cambia lo que siempre ha sido la estigma de personas con autismo e otra discapacidades, de que ellos “no pueden hacerlo solo”. Cuando mucha gente lleva a sus hijos a un doctor, lo que temen es esas palabras: “Lo siento, pero el niño no va a poder hacer esto, ni aquello. Va a siempre necesitar mucha, ayuda.”

Siempre, me pasa por la mente esto: “Ellos no pueden”, “yo tengo que hacer todo por ellos”, “el doble de trabajo”, “hay como va hacer que no lo pueden hacer”, “tan fácil que es”. Yo, que he vivido y trabajado con personas con discapacidades por más años de los que he estado en esta tierra y hoy, todavía el pensamiento sigue. Pero todos los días, ahora más que nunca que vivo y trabajo con esta población, he notado lo mucho que ellos pueden hacer. Lo impresionante que es cuando ellos hacen cosas tan simples como barrer la cocina al final del día, o enrollar las bolitas de pan antes de meterlas al honor, hasta saber cuánto es una medida multiplicada en dos. Siempre con admiración, los miro mientras trabajan. Porque sé que hace mucho, a ellos les dijeron lo que a muchos le han dicho, “no puedes”. Y yo pensé que cuando me registre de voluntaria era para yo enseñarles a ellos.. Y míralos ahora, ellos enseñándome a mí, y lo mucho que todavía me falta de aprender.

Todo el material contenido en Autismo Amor™ tiene como propósito informar. Ninguna información aquí contenida debe ser utilizada para fines de diagnóstico, tratamiento, ó en sustitución de una consulta con su médico.

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