FUNDADOR

Saludos comunidad,

Les escribe Áile una privilegiada, orgullosa y bendecida madre de un individuo excepcional que desde los 18 meses de vida fue diagnosticado con varias afecciones, entre ellas una es el Trastorno del Espectro Autismo. Para mi recibir los diagnósticos fue un trance emocional muy impactante, experimente una mezcla de emociones que hoy día luego de más de una década me cuestan mucho expresar en palabras. Siento que lo más impactante al recibir un diagnóstico (sea cual sea) es enfrentar la impotencia que se siente ante lo desconocido, lo que no puedes cambiar sino mas bien aprender a manejar, a tratar de comprenderlo y nunca dejar de investigar y aprender lo más que puedas con la mejor actitud posible.

Les comparto que atrás quedaron esos días llenos de tantos sentimientos mixtos de: temor, devastación, coraje, incertidumbre, impotencia, dolor, desagrado, negación de tan solo escuchar o leer la palabra “Autismo”, confieso que me tomó mucho tiempo aceptar y usar en mi propio vocabulario diario los nombres de cada diagnóstico lo que los terapistas y profesionales de la salud le llaman el “período de duelo” expresión con la que no estoy de acuerdo porque no es una perdida lo que uno como madre, padre o cuidador de un individuo con afecciones especiales experimenta pero yo no puedo hablar desde el punto de vista de uno de ellos sino desde el de una madre que lo único que desea es que su hijo no se sienta diferente dentro de sus diferencias.

Hasta que llegó un día que elegí parar sí, literalmente PARAR de ver a los Trastornos del Espectro Autismo y los demás diagnósticos como las afecciones más terribles del mundo, y con la ayuda de terapias fui poco a poco transformando esos sentimientos encontrados y llenos de tanta negación y dolor y los convertí en acciones efectivas que beneficiaran el desarrollo y bienestar de manera positiva de mi hijo y otros ángeles de amor viviendo un estilo de vida similar.

Pasando de ver un diagnóstico como “el enemigo” que estaba atacando a mi hijo en acogerlo como lo que elegí que fuera, “un nuevo estilo de vida” acompañado con toda la fe, amor y esperanza que habita en mi corazón de madre que no tiene tiempo que perder porque ese tiempo hay que invertirlo en buscar todo tipo de recurso disponible que puedan de una manera u otra ayudar al desarrollo y progreso de su hijo.

Sí, fueron de momentos muy tristes y de días tormentosos por tanta información nueva que no comprendía que nace nuestra misión. En esos tiempos no tuvimos a nuestro alcance padres con quien compartir tantas inquietudes, miedos e incertidumbres; sin embargo nos dimos a la tarea de buscar a los profesionales de la salud que si tenían experiencias y conocimientos en cada uno de los diagnósticos. Porque conozco por experiencia la importancia de saber que no estamos solos y lo vital que es recibir apoyo, y en honor a cada individuo y familias que como nosotros vive un estilo de vida similar es que inicio Autismo Amor.

 

 

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